Dios merece cada día nuestro amor y nuestra gratitud.

Si nos detenemos a pensar por un momento, podemos notar a simple vista todo lo que tenemos que agradecerle.

El hizo un planeta para que habitaras en él, no se olvidó de despertarte ésta mañana,  puso aire hoy en tus pulmones para que pudieras respirar, te dio una familia hermosa, te provee y te sustenta.

Él te da gozo en medio de tus tribulaciones,  fuerzas cuando ya no puedes más, te renueva tu mente, te demuestra cada día su amor.

¡Demuéstrale cada día tu amor y agradecimiento a Tu Padre Celestial!