Cuando eres fiel a Dios, Él se encarga de proveer todas las cosas que necesitas. Sus promesas van más allá de lo que te puedas imaginar.

Cuando los hijos de Israel salieron de Egipto, El les prometió que Su bendición estaría con ellos si ponían sus leyes en su corazón. El no desamparó a los que pusieron en El su confianza.

Así tampoco abandonará a aquellos que en este tiempo, superan todas las tentaciones, problemas y vicisitudes para serles fieles, y con buena disposición trabajan y se esfuerzan para abonar su tierra y ser fructíferos y prósperos.