Nuestro Dios es un Dios tan maravilloso que promete bendiciones y promesas aún a nuestras generaciones postreras.

 Su amor es tan grande, que sobrepasa nuestro tiempo aquí en la tierra y abraza a nuestros hijos, nietos, y toda nuestra descendencia por amor a nosotros.

Cuando somos fieles a Dios, caminamos en Su Palabra, le honramos y somos leales, el cumplimiento de Sus preciosas promesas recae aún en nuestra simiente, la cual nunca tendrá falta de ningún bien, aunque nosotros ya no estemos en esta tierra.

¡El amor de nuestro Dios traspasa generaciones!