Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor. 
Hechos 4:31 

La oración en unidad trae la manifestación de la gloria de Dios.

Debemos permanecer unidos a pesar de nuestras diferencias. Nadie es igual. Todos tenemos diferentes caracteres, temperamentos, llamados, ministerios, dones y talentos, que funcionan perfectamente en armonía cuando son dirigidos por Dios y actuamos como UNO en Cristo.

Cuando su pueblo ora unido,  hay una llenura y poder del  Espíritu Santo que comienza a fluir en nosotros, y esto nos da valor para ministrar con denuedo Su Palabra.

¡Que maravilloso es nuestro Dios, que nos permite ser partícipes del precioso y poderoso ministerio de la unidad y la reconciliación!