Cuatro hábitos para crecer espiritualmente.

Por: Pr. Evangelista Jesús Meneses.

1.- Orar:

El problema principal sobre el hábito de orar, es que la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a orar por temporadas o cuando sentimos la necesidad de orar.

“No vamos a avanzar sino oramos”.

Debemos orar para alimentar nuestra relación con Dios y debemos estar seguro de que Él nos va a escuchar. El mismo Cristo oraba constantemente, y también lo hacía para buscar dirección del cielo (Marcos 6:12).

La oración nos abre los oídos y los ojos espirituales. Debemos procurar llegar al nivel de oración donde todo es creíble.

La oración en nosotros debe ser constante durante todo el día. La verdadera oración nace desde el corazón, no desde los labios.

“Vivir orando es vivir con Dios”.

2.- Estudiar la Palabra:

Santiago 1:25

25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Estudiar y guardar la Palabra de Dios nos garantiza que seremos prosperados en todo lo que hagamos.

No solo debemos leer la Palabra, sino también meditarla para que ella cobre vida en nosotros.

“Nadie puede oír al Espíritu Santo sino quien conoce Su Voz”.

La verdadera prosperidad es la que da la Palabra. Si no la leemos, no la escudriñamos ni la practicamos, daremos frutos de ruina, y en caso de que seamos pastores, el pueblo también estará arruinado por causa nuestra.

“La lectura y la meditación de la Palabra prospera el alma, y la vivencia de la Palabra prospera el camino”.

3.- Dar:

Proverbios 11:24

Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.

Si no tenemos el hábito de dar, corremos el riesgo de caer en pobreza.

Cuando damos, se nos añade más, a medida que das, se llena tu barca (como Pedro, cuando bogó mar adentro). Hay barcas que se llenan dando.

“La abundancia no viene por orar ni por ayunar, sino por dar”.

4.- Congregarnos:

Debemos congregarnos porque dice la Biblia en Hebreos 10:25 “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”, o sea es un mandamiento que debemos cumplir.

También podemos leer en Salmos 133 que Dios envía bendición y vida eterna donde están reunidos los hermanos juntos en armonía. Si nos quedamos en casa, no recibimos esta bendición, que no es la misma que recibimos cuando estamos solos.