Mantener la esperanza hoy en día resulta cada vez más complicado… Se agudizan los problemas de distintas índoles, se acumulan tensiones y, al parecer, todo se pone cuesta arriba.

Sin embargo, aunque nuestro hombre exterior parece desgastarse cada día, la Biblia nos enseña que hay un renuevo de nuestra esperanza si ésta la ponemos en Dios. El promete renovarnos como las águilas, y nos da una esperanza viva, que jamás perecerá.

¡Nunca quites la mirada de arriba para ponerla en lo terrenal!