La mirada implica la observación, a partir del uso de nuestra vista, de algo o de alguien. Generalmente, esas observaciones visuales que realizamos provocan en quienes las realizan manifestaciones de expresiones, que estarán en estrecha relación con la sensación que provocó aquello observado.

Así, si por ejemplo observamos algo que nos genera angustia, emitiremos una mirada triste, pero si por el contrario, apreciamos algo que nos alegra, como puede ser la felicidad de una amiga, la mirada será de felicidad.

MIREMOS SIEMPRE A JESÚS