Reconocer, proviene  del latín recognoscere, compuesto de re- (“de nuevo”) y cognōscere (“conocer”). Quiere decir notar o tener noción o conocimiento de algo.

Filipenses 2:1-14

1 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

Uno de los pecados más difícil de eliminar es el orgullo

El orgullo es algo que sucede en el corazón y se manifiesta en diversas maneras. A causa del orgullo no seguimos el consejo de Dios, nos herimos con facilidad, sentimos envidia cuando el otro prospera, ocurren las discenciones y divisiones y muchos otros males pueden hallar su origen en el orgullo.

Adicionalmente, el pastor Luis Arocha comenta también que nuestra cultura no nos ayuda. La humildad no es una virtud que se promueve. La humildad se ve más bien como una debilidad. Entre a una librería secular y es poco probable que encuentre un libro sobre la humildad. En un ambiente así es difícil que la humildad sobreviva, pero la humildad es indispensable en la vida cristiana.

En el capítulo dos de la carta a los Filipenses, el Señor no ha dejado abundante instrucción sobre cómo combatir el orgullo y cultivar la humildad.

1.- SE HUMILDE:

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;

Cristo te manda por medio de su apóstol que nunca estés motivado por contienda o por vanagloria.

Por contienda. Es hacer algo con el propósito de contender. Si usted observa discusiones, es probable que muchas estén motivadas por contienda; por ganar la discusión más que por hacer el bien, por llevar la contraria más que por edificar y en algunos casos para humillar. Yo tengo más unción o más revelación que tu, mi visión es mejor que la tuya, yo tengo más gente en mi iglesia que tu… YO TENGO LA RAZÓN.

Y esto conlleva a la vanagloria. Vanagloria es literalmente gloria vana, gloria vacía y sinónimo de jactancia o arrogancia. Sucede cuando una persona es motivada por darse gloria, por verse bien frente a los demás y la raíz de esto es que lo hacen para agradar al hombre y no para darle gloria a Dios.

En ambos casos, tanto el contender como el vanagloriarse son opuestos a la humildad. Por eso el apóstol continúa el verso diciendo “antes bien con humildad”.

Y ¿qué es la humildad? El texto lo define. Es estimar a los demás como superiores.

2.- SIGUE EL EJEMPLO DE JESÚS

42 Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. 43 Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 44 y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. 45 Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

Cristo es el sumo ejemplo de humildad, Él lavó los pies de sus discípulos como señal de servicio, aun sabiendo que nadie es superior a Él. El los trató como si fueran superiores.

¿Y cómo se trata a los superiores?

Algunas actitudes que asumimos cuando estamos tratando con alguien a quien consideramos nuestro superior son:

Escuchamos: Valoramos lo que tiene que decir y somos prontos para escuchar y tardos para hablar. En el caso inverso, lo interrumpimos como si no nos interesara todo lo que tiene que decir.

Toleramos: Tendemos a ser mas pacientes con ellos y tolerar más sus faltas. En cambio, somos muy intolerantes con las faltas de aquellos a quienes no admiramos.

Hacemos una buena construcción: Somos resistente a recibir un mal reporte sobre esa persona. Hasta que el asunto no sea evidente, somos cuidadosos para pasar juicio, pero cuando consideramos al otro como inferior, con facilidad creemos cualquier mal reporte sobre el otro, pasamos juicio y somos lentos para creer cosas buenas sobre el otro.

El verso 5-11 es uno de los textos más claros en todo el Nuevo Testamento sobre la deidad de Cristo, su humillación de manera voluntaria y su subsiguiente exaltación.

¡CUANDO TE HUMILLAS DE MANERA VOLUNTARIA, DIOS TE EXALTA DE MANERA INVOLUNTARIA!

Volviendo a Cristo como ejemplo de humildad, es sumamente poderoso no sólo cuando se nos dice lo que debemos hacer, sino cuando también el mismo quien lo manda lo hace primero y lo hace en una manera tan contundente. Un buen ejemplo es más poderoso que mil palabras.

3.-  RECONOCE A TU HERMANO

  1. 13 – porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Recuerda que cualquier cosa buena en ti fue Dios quien la produjo, y así también en tu hermano.

El orgullo crece cuando vemos cosas “admirables” en nosotros. Los predicadores, músicos, cantores y gente de altar tenemos que luchar contra el orgullo contantemente. Cualquier elogio puede levantar el orgullo. Y cuando el orgullo es erigido, comenzamos a ver a los demás como inferiores. Debemos cortar toda injerencia de orgullo en nuestras vidas.

Constantemente recuérdale a tu corazón, Dios es el que en mi produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Por tanto no hay lugar para la jactancia y el orgullo, ni para despreciar a mí hermano ni verlo por debajo de mí. Reconoce en él lo que tiene de Dios, y ayúdale a llevar sus dones y talentos a su máximo potencial.